Me acompaña mi buen amigo de hace un buen de años y de aventuras: Jorchs, por lo que convenimos emprender nuestro camino una vez terminada su jornada laboral de los sábados a las tres p.m., y así fue. Partimos hacia nuestro destino, donde acampamos entorno a una buena fogata que encendimos en la noche sobre la playa, hicimos buenos amigos, por cierto, ecologistas. Ellos hacen una buena labor con las tortugas marinas que llegan a esta playa a desovar, protegiéndola de sus posibles depredadores (principalmente “homo sapiens”).
Nos dirigimos hacia la Congregación de El Castillo, perteneciente a Xalapa, su calle principal está bien dotada de un buen número de topes, sea porque el descenso naturalmente anima a ir un tanto más rápido y se hace pertinente para la seguridad de sus habitantes, y desde luego, dada en general nuestra raquítica cultura vial y consuetudinaria imprudencia. Nuevamente ascendemos para descender un poco, disfrutar de una vista interesante en el Beduino y constatar los trabajos del libramiento de Xalapa que denotan un lentísimo avance, cruzamos la Col. Seis de Enero en donde tampoco pueden faltar los correspondientes topes hasta descender por completo a la gasolinera llamada la cañada y enfilarnos con rumbo a Almolonga donde se encuentra la desviación hacia Tepetates, y de ahí empezar ascender con un número de curvas hacia Alto Tío Diego, perteneciente al Municipio de Tepetlán, en este lapso es posible observar en el horizonte a la ciudad capital del Estado de Veracruz, una vez superado el Tío, descendemos entres curvas para al final ascender y llegar al Alto Lucero, Ver.
